Porque tenemos que llegar a un diagnóstico complejo para cambiar la posición que tenemos ante la vida y la manera de mirarnos?
Paola llega al consultorio hace algún tiempo manifestando como, su angustia se lo permitía, un Tumor, descolócala o más colocada que nunca en su eje comenzamos un proceso tan fuerte como intenso juntas.
El cuerpo grita cuestiones que nuestra voz silencia de modo permanente, callando lo que queremos gritar o gritando en perfectos silencios, apagando luces donde necesitamos claridad inmensa, así vamos acumulando tensiones, enojos, angustias, historias que duelen, pasados intolerables, cosas y lugares de los que no podemos corrernos, pérdidas, duelos, más y más. Sin saber cómo asumir y responsabilizarnos de esas situaciones sin resolver en nuestras vidas.
Cuantas veces quisimos huir y nos paralizamos? Cuantas veces sabiendo que quedarse duele, nos quedamos igual? Acumulando dolores que podrían ser puestos en palabras a tiempo.
En ocasiones los miedos nos bloquean, ya que sabemos que actuar implica mucha responsabilidad, mucho movimiento, decisiones que tomar, cosas que aprender y así perduramos en lugares a cambio de pasar a la acción, esa que se posterga y se acumula de modo tal, que en algún momento debe salir.
Paola debió atravesar cantidad de cambios en muy poco tiempo, tanto físicos, como emocionales, aprendiendo de cada uno algo distinto, entendiendo que el no decir afuera le haría decir adentro, sin duda.
Salir, saltar y soltar aquello que ya no nos da sentido de pertenencia es un paso importante, aun con todo lo que esto pueda asustar y paralizar, siempre al final será el camino mejor invertido y sin dudas el exquisitamente mas sano.